Este festival se celebra desde los años 1980 hasta la actualidad, principios del siglo XXI, con una vocación de cambio constante,a pesar de que siempre es lo mismo, junto con la decisión de ser un acontecimiento popular, para el disfrute de la gente en general (y perjuicio de los vecinos que tengan la desgracia de tenerla al lado en particular) y no sólo de una élite, características que han sido esenciales para la permanencia de la Semana Negra y para su consolidación como un festival donde la fiesta popular, la cultura, la diversión y las preocupaciones sociales conviven complementándose.
El autor de la idea y director del festival desde sus inicios es el escritor asturmexicano Paco Ignacio Taibo II.
A lo largo de estos años pasó de 73.000 asistentes en su primera edición a más de un millón en las últimas, y de una duración de 7 días a 10; de 60 invitados a 250, y de 15 periodistas acreditados a más de 150, transformándose uno de los festivales más importantes de Europa y un centro de referencia internacional.
La primera Semana Negra fue organizada en el puerto de El Musel de Gijòn, Asturias, por el escritor asturmexicano Paco Ignacio Taibo II, en 1988, como un evento cultural que serviría de marco a un encuentro del ejecutivo de la Asociación Internacional de Escritores Policíacos, AIEP.
Concebida y dirigida por Taibo, la Semana Negra se inició como un modesto festival que reunía a escritores de novela policiaca y ofrecía además música y otras artes escénicas al público. La Semana Negra de Gijón ha crecido a lo largo de veinte años hasta convertirse en uno de los mayores festivales europeos en cuanto al número de asistentes, calculado en más de un millón a lo largo de los diez días que actualmente dura su celebración, con conciertos masivos en los que han participado músicos de la talla de Willie Colón, Los Lobos, Mano Negra o Georges Moustaki, con la presencia de autores de primera línea mundial en una lista que suma ya millares de creadores literarios y de testimonio.
A lo largo de los años, la Semana Negra de Gijón se ha reinventado a sí misma incesantemente, sumando distintas propuestas como la lectura de poesía a la medianoche, que se ha convertido en una de las actividades con más asistencia y donde han participado, llevando como anfitrión anualmente al poeta asturiano Ángel González, el argentino Juan Gelman, el mexicano Juan Bañuelos, Joaquín Sabina y Luis García Montero, entre otros.
Además de la literatura policiaca que le da origen, la Semana Negra de Gijón incluye entre su oferta a autores de cómic, de novela histórica y de ciencia ficcióncomo Yoss autor cubano que no pudo ir en el último momento o Khristo Poshtakov que apareció conjunto a su editor disfrazado de Blues Brothers, abriendo así espacios para la creación plástica y el testimonio visual por medio de exposiciones.
Anualmente, la Semana Negra publica y regala libros, con frecuencia con participación de autores amigos y visitantes de la Semana Negra: escritores, dibujantes, autores de cómic y fotógrafos.
Dentro de la Semana Negra se realizan además otros festivales, como el Encuentro Internacional de Fotoperiodismo dirigido por el Premio Pulitzer asturiano Javier Bauluz, trayendo a Gijón a los principales exponentes del fotoperiodismo mundial, y la Asturcon, la convención asturiana de ciencia ficción, que en su momento también ha sido anfitriona de la convención española de ciencia ficción y fantasía. Durante unos años se realizó igualmente un festival de magia.
Todo esto ha sido puntualmente reseñado por el diario del festival, A Quemarropa, que se publica todos los días del festival ofreciendo a sus lectores información de lo ocurrido el día anterior y de lo previsto para el día de publicación, además de creación y comentarios de destacadas plumas asistentes a la Semana Negra.
Por todo esto, la Semana Negra ha sido tema de documentales europeos y americanos y punto de interés de la prensa durante los diez días de su realización.
La Semana Negra, a diferencia de las semanas comunes, dura diez días.
Durante la Semana Negra de Gijón, la Asociación Internacional de Escritores Policíacos otorga el Premio Internacional de Novela Dashiell Hammett a la mejor novela policíaca escrita en español.
lunes, 18 de mayo de 2009
jueves, 14 de mayo de 2009
Fiesta del Asturcon
La fiesta del Asturcón, declarada de interés turístico regional es un evento en el que se aunan folclore, naturaleza y tradición ecuestre. Los caballos por antonomasia de Asturias, los asturcones, y sus criadores encuentran en esta cita su más alto grado de sintonía en medio de un ambiente festivo. La cita tiene lugar en el incomparable paraje de la Majada de Espineres, en plena sierra del Sueve, entre los concejos de Colunga, y Piloña. En este lugar, el penúltimo sábado de agosto, acontece una popular jira de montaña en la que ganaderos y público en general se dan la mano para poner el broche de oro a una campaña de esmerada atención a los asturcones. La propia fiesta se ideó en 1.980 como defensa de ésta raza de caballos que por aquel entonces estaban en peligro de extincion.
La celebración se inicia por la mañana con una misa de campaña, concurso de baile regional, charangas, bandas de gaitas y comida de hermandad tras la cual comienza la exhibición de equitación, la doma (hay un asturcón apodado "Moro" que lleva 17 años sin poder ser domado) y la marca de los potros nacidos ese año; una de las actividades de más agrado del público, y una de las condiciones básicas para que la cabaña ganadera de los asturcones siga dando pasos en su consolidación. A lo largo de esta fiesta también se nombra al "Pastor mayor del Sueve" y se entregan los premios "Asturcones de Oro".
Para quien no los haya visto nunca, los ejemplares de asturcón suelen ser de pelaje negro-azabache y largas crines y su origen se remonta a tiempos remotos. Se trata de uno de los ponis más antiguos y puros del mundo. El primer testimonio de su existencia está recogido en el año 80 a. de C.
La celebración se inicia por la mañana con una misa de campaña, concurso de baile regional, charangas, bandas de gaitas y comida de hermandad tras la cual comienza la exhibición de equitación, la doma (hay un asturcón apodado "Moro" que lleva 17 años sin poder ser domado) y la marca de los potros nacidos ese año; una de las actividades de más agrado del público, y una de las condiciones básicas para que la cabaña ganadera de los asturcones siga dando pasos en su consolidación. A lo largo de esta fiesta también se nombra al "Pastor mayor del Sueve" y se entregan los premios "Asturcones de Oro".
Para quien no los haya visto nunca, los ejemplares de asturcón suelen ser de pelaje negro-azabache y largas crines y su origen se remonta a tiempos remotos. Se trata de uno de los ponis más antiguos y puros del mundo. El primer testimonio de su existencia está recogido en el año 80 a. de C.
lunes, 11 de mayo de 2009
Las fiestas de Nuestra Señora de Begoña, el 15 de agosto, son el colofón a la llamada Semana Grande de Gijón.
Aunque el verano gijonés vive una marcha pletórica de junio a septiembre, plagado de fiestas de prau o romerías que se celebran en los diferentes barrios y parroquias del municipio, es en agosto cuando la folixa entra en ebullición en pleno casco urbano. Son siete días con sus siete noches en los que se respira un gran ambiente en cualquier parte de la ciudad.
Una semana trepidante cuyo pistoletazo de salida lo marca el Día de Asturias en Gijón, con desfile folclórico por el Muro de San Lorenzo y Jira popular al Cerro de Santa Calina, mientras los pilotos del Ejército del Aire realizan acrobacias aéreas sobre la bahía gijonesa.
En la tarde noche es el momento de los conciertos gratuitos, de primer nivel, que se alternan en los escenarios de la plaza Mayor, para las músicas más intimistas: jazz, electrónica, folk, y el escenario de la playa de Poniente donde actúan bandas más populares, sin olvidar las verbenas tradicionales celebradas en el corazón gijonés del paseo de Begoña.
Ya más tarde, la juerga sique por la ruta, la Arena y Cimadevilla, donde la variedad musical sigue presente y la movida se centra en bares, pubs y discotecas.
Durante estos días tampoco falta la sidra, el líquido asturiano sube a su trono particular con un evento en su honor, el Festival de la sidra natural, que entre otros actos contempla la entrega de galardones de calidad a los mejores lagareros, campeonato de escanciadores e incluso récord mundial, con media ciudad echando un culín simultáneamente en la playa de San Lorenzo.
También tiene lugar esta semana la feria taurina, un tanto inusual en el Cantábrico pero con gran tradición en Gijón, en la que no faltan ganaderos y toreros, aficionados y apoderados, autoridades, opiniones y debates mil. Todos esperan con singular intensidad la apertura del portón en el coso gijonés de El Bibio.
La víspera del 15 de agosto, Día Grande, los fuegos artificiales irrumpen en el cielo gijonés y lo iluminan con pinceladas de color. Cientos de miles de espectadores ocupan la Playa de San Lorenzo y sus alrededores para contemplar un espectáculo pirotécnico de notable repercusión sonora y visual.
El Día de Begoña, el Paseo del Muro vuelve a ser el espacio donde se reúnen los gijoneses y visitantes, en esta ocasión para bailar unidos la Danza Prima. Todos los participantes, niños, jóvenes, adultos y ancianos unen sus manos y acompañan la música con sus voces dedicando un sentido homenaje de recuerdo y solidaridad a aquellos que un día se vieron forzados a emigrar de su tierra. Unos minutos después, en la zona de Fomento, el Restallón anuncia con estruendo el final de las fiestas.
Aunque el verano gijonés vive una marcha pletórica de junio a septiembre, plagado de fiestas de prau o romerías que se celebran en los diferentes barrios y parroquias del municipio, es en agosto cuando la folixa entra en ebullición en pleno casco urbano. Son siete días con sus siete noches en los que se respira un gran ambiente en cualquier parte de la ciudad.
Una semana trepidante cuyo pistoletazo de salida lo marca el Día de Asturias en Gijón, con desfile folclórico por el Muro de San Lorenzo y Jira popular al Cerro de Santa Calina, mientras los pilotos del Ejército del Aire realizan acrobacias aéreas sobre la bahía gijonesa.
En la tarde noche es el momento de los conciertos gratuitos, de primer nivel, que se alternan en los escenarios de la plaza Mayor, para las músicas más intimistas: jazz, electrónica, folk, y el escenario de la playa de Poniente donde actúan bandas más populares, sin olvidar las verbenas tradicionales celebradas en el corazón gijonés del paseo de Begoña.
Ya más tarde, la juerga sique por la ruta, la Arena y Cimadevilla, donde la variedad musical sigue presente y la movida se centra en bares, pubs y discotecas.
Durante estos días tampoco falta la sidra, el líquido asturiano sube a su trono particular con un evento en su honor, el Festival de la sidra natural, que entre otros actos contempla la entrega de galardones de calidad a los mejores lagareros, campeonato de escanciadores e incluso récord mundial, con media ciudad echando un culín simultáneamente en la playa de San Lorenzo.
También tiene lugar esta semana la feria taurina, un tanto inusual en el Cantábrico pero con gran tradición en Gijón, en la que no faltan ganaderos y toreros, aficionados y apoderados, autoridades, opiniones y debates mil. Todos esperan con singular intensidad la apertura del portón en el coso gijonés de El Bibio.
La víspera del 15 de agosto, Día Grande, los fuegos artificiales irrumpen en el cielo gijonés y lo iluminan con pinceladas de color. Cientos de miles de espectadores ocupan la Playa de San Lorenzo y sus alrededores para contemplar un espectáculo pirotécnico de notable repercusión sonora y visual.
El Día de Begoña, el Paseo del Muro vuelve a ser el espacio donde se reúnen los gijoneses y visitantes, en esta ocasión para bailar unidos la Danza Prima. Todos los participantes, niños, jóvenes, adultos y ancianos unen sus manos y acompañan la música con sus voces dedicando un sentido homenaje de recuerdo y solidaridad a aquellos que un día se vieron forzados a emigrar de su tierra. Unos minutos después, en la zona de Fomento, el Restallón anuncia con estruendo el final de las fiestas.
jueves, 7 de mayo de 2009
"Les piragües"
La fiesta más famosa de toda Asturies. Se celebra con motivo de la carrera de piragüismo que transcurre por el rio Sella, entre las localidades de Arriondas (salida) y Ribadesella (meta).
La carrera se celebra en primer sábado de agosto pero hay gente que a se desplaza los dos pueblos el jueves. Se llevan tiendas de campaña y se pasa allí el fin de semana "durmiendo" en cualquier lugar imaginable (parques, praos, jardines de edificios, rotondas, caminos, al lado de la via del tren, en la playa...).
Es una fiesta en la que estarás todo el dia en la calle y donde litros y litros de sidra (y lo que no es sidra) campan a sus anchas.
A la vez que la fiesta de les priegües, en Arriondas también se realiza el festival de música electrónica Aquasella, que en 2008 reunió a 28.000 personas.
El viernes es el día fuerte de Arriondas donde se pasa todo el día y la noche esperando la famosa salida del descenso, que se produce el sábado a las 12 de la mañana. Antes de la salida hay un desfile por la calles de Arriondas, con "carrozas", bandas de gaitas y montones de personas ataviadas con collares.
Una vez se produce la espectacular salida, la gente sigue la carrera desde los bares y desde el "Tren Fluvial", que transcurre al lado del rio y que realiza varias paradas para que los pasajeros bajen corriendo a animar a los palistas y vuelvan a subir.
La llegada se produce en Ribadesella, donde no cabe practicamente un alfiler puesto que, aparte de la cantidad de gente que ya hay, se le unen desplazados desde Arriondas para pasar la noche del sábado de fiesta en la playa y las calles.
En 2008, más de 300.000 personas disfrutaron de esta maravillosa fiesta.
La carrera se celebra en primer sábado de agosto pero hay gente que a se desplaza los dos pueblos el jueves. Se llevan tiendas de campaña y se pasa allí el fin de semana "durmiendo" en cualquier lugar imaginable (parques, praos, jardines de edificios, rotondas, caminos, al lado de la via del tren, en la playa...).
Es una fiesta en la que estarás todo el dia en la calle y donde litros y litros de sidra (y lo que no es sidra) campan a sus anchas.
A la vez que la fiesta de les priegües, en Arriondas también se realiza el festival de música electrónica Aquasella, que en 2008 reunió a 28.000 personas.
El viernes es el día fuerte de Arriondas donde se pasa todo el día y la noche esperando la famosa salida del descenso, que se produce el sábado a las 12 de la mañana. Antes de la salida hay un desfile por la calles de Arriondas, con "carrozas", bandas de gaitas y montones de personas ataviadas con collares.
Una vez se produce la espectacular salida, la gente sigue la carrera desde los bares y desde el "Tren Fluvial", que transcurre al lado del rio y que realiza varias paradas para que los pasajeros bajen corriendo a animar a los palistas y vuelvan a subir.
La llegada se produce en Ribadesella, donde no cabe practicamente un alfiler puesto que, aparte de la cantidad de gente que ya hay, se le unen desplazados desde Arriondas para pasar la noche del sábado de fiesta en la playa y las calles.
En 2008, más de 300.000 personas disfrutaron de esta maravillosa fiesta.
viernes, 1 de mayo de 2009
Feria de Abril
Farolillos, casetas, caballos, grupos rocieros onubenses, manzanilla y fino tomarán la capital del concejo de Piloña a partir del próximo día 29 en la celebración de la V edición de la Feria de Abril de Infiesto. Una curiosa fiesta que se prolongará durante cuatro días y a la que este año se espera que acudan más de 40.000 personas.
Pocos podían imaginar que aquel punto del programa electoral que presentó el candidato del Partido Popular a la Alcaldía de Piloña, Juan Roberto Pérez, en los comicios municipales de 1999 iba a conseguir afianzarse con tanta fuerza y en tan pocos años. La Feria de Abril de Infiesto nació de la idea del regidor piloñés de organizar una feria de caballos aprovechando que Asturias es la región de España donde habitan más cabezas de este tipo de ganado. Sólo en Piloña están registrados entre diez y doce mil caballos. Conscientes de las dificultades que supone poner en marcha una feria de estas características, la corporación municipal planteó la posibilidad de adornar el festival recreando las tradiciones de la popular Feria de Abril sevillana. «Necesitábamos algo para que no ocurriera que un año hubiera caballos y no concurrieran compradores o que hubiera compradores pero no hubiera caballos y la gente se desanimara», justifica su idea Juan Roberto Pérez. Partiendo de esa previsión, el Ayuntamiento de Piloña organizó en 1999 la primera Feria de Abril del concejo, una cita a la que acudieron dos decenas de caballos pero que resultó todo un éxito de participación y asistencia. Este año se cumplirá la V edición de esta cita festiva en la que ya se han inscrito más de trescientas cabezas de ganado y a la que se esperan que acudan más de 40.000 personas.
Son numerosas las personas que participan en esta tradicional fiesta que se consolida con los años.
Son cuatro días de fiesta ininterrumpida. Las sevillanas se mezclan con los farolillos y las ya tradicionales casetas decoradas al estilo andaluz. Grupos rocieros que llegan desde Huelva para darle música y color a un valle rodeado por una frondosa vegetación que provoca en el visitante una curiosa imagen de Asturias. «Es muy gratificante ver cómo con esfuerzo se ha conseguido crear una economía muy grande para el municipio. Sólo pedimos que el tiempo nos acompañe», dice orgulloso Juan Roberto Pérez, a pesar de que sigue teniendo que soportar las críticas de determinados sectores del concejo que insisten en criticar su iniciativa.
Tras el tradicional encendido de las luces del real de la feria, la manzanilla de Sanlúcar de Barrameda y Palos de Moguer sustituye por unos días a la sidra y hacen que Piloña huela a Andalucía. En sólo cinco años ha pasado de ser una fiesta atípica dentro del calendario festivo de los diferentes concejos del Principado a convertirse en una cita que edición tras edición congrega a más visitantes. La gran mayoría de los hosteleros de Piloña ven con buenos ojos la celebración de esta Feria de Abril y ya han empezado su particular cuenta atrás para que no falte de nada. La fiesta está asegurada.
Pocos podían imaginar que aquel punto del programa electoral que presentó el candidato del Partido Popular a la Alcaldía de Piloña, Juan Roberto Pérez, en los comicios municipales de 1999 iba a conseguir afianzarse con tanta fuerza y en tan pocos años. La Feria de Abril de Infiesto nació de la idea del regidor piloñés de organizar una feria de caballos aprovechando que Asturias es la región de España donde habitan más cabezas de este tipo de ganado. Sólo en Piloña están registrados entre diez y doce mil caballos. Conscientes de las dificultades que supone poner en marcha una feria de estas características, la corporación municipal planteó la posibilidad de adornar el festival recreando las tradiciones de la popular Feria de Abril sevillana. «Necesitábamos algo para que no ocurriera que un año hubiera caballos y no concurrieran compradores o que hubiera compradores pero no hubiera caballos y la gente se desanimara», justifica su idea Juan Roberto Pérez. Partiendo de esa previsión, el Ayuntamiento de Piloña organizó en 1999 la primera Feria de Abril del concejo, una cita a la que acudieron dos decenas de caballos pero que resultó todo un éxito de participación y asistencia. Este año se cumplirá la V edición de esta cita festiva en la que ya se han inscrito más de trescientas cabezas de ganado y a la que se esperan que acudan más de 40.000 personas.
Son numerosas las personas que participan en esta tradicional fiesta que se consolida con los años.
Son cuatro días de fiesta ininterrumpida. Las sevillanas se mezclan con los farolillos y las ya tradicionales casetas decoradas al estilo andaluz. Grupos rocieros que llegan desde Huelva para darle música y color a un valle rodeado por una frondosa vegetación que provoca en el visitante una curiosa imagen de Asturias. «Es muy gratificante ver cómo con esfuerzo se ha conseguido crear una economía muy grande para el municipio. Sólo pedimos que el tiempo nos acompañe», dice orgulloso Juan Roberto Pérez, a pesar de que sigue teniendo que soportar las críticas de determinados sectores del concejo que insisten en criticar su iniciativa.
Tras el tradicional encendido de las luces del real de la feria, la manzanilla de Sanlúcar de Barrameda y Palos de Moguer sustituye por unos días a la sidra y hacen que Piloña huela a Andalucía. En sólo cinco años ha pasado de ser una fiesta atípica dentro del calendario festivo de los diferentes concejos del Principado a convertirse en una cita que edición tras edición congrega a más visitantes. La gran mayoría de los hosteleros de Piloña ven con buenos ojos la celebración de esta Feria de Abril y ya han empezado su particular cuenta atrás para que no falte de nada. La fiesta está asegurada.
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